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Visitar la Capilla Sixtina, acceso y detalles de la obra

Capilla Sixtina

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La Capilla Sixtina es uno de los puntos clave de la visita a la Ciudad del Vaticano, una sala decorada con las pinturas consideradas cumbre de la creación artística humana. y que representan diversos pasajes religiosos. Se encuentra dentro del complejo de los Museos Vaticanos por lo que para visitarla es necesario comprar entradas y hacer la ruta casi completa por los museos, ya que la Capilla Sixtina se encuentra en la parte final del recorrido.

No hay acceso desde la Basílica de San Pedro ni hay forma de visitar la Capilla de forma independiente a los Museos. Al final de este reportaje, te ofrecemos una posibilidad muy especial: visitar la Capilla Sixtina de forma íntima sin aglomeraciones.


Origen y datos generales

Julio II fue el Papa que ordenó a Miguel Angel la decoración pictórica de la Capilla. Este Papa quería alcanzar la máxima gloria para el Vaticano y para su persona.
La Capilla era previa. Originalmente servía como capilla de la fortaleza vaticana. Conocida anteriormente como Cappella Magna, toma su nombre del papa Sixto IV, quien ordenó su restauración entre 1473 y 1481. Desde entonces la capilla ha servido para celebrar diversos actos y ceremonias papales.

Qué se puede ver en ella

La Capilla no es demasiado grande. De hecho el techo ocupa 40 metros de largo y 13 de ancho. La iconografía representada es muy variada destacando las imágenes del Libro del Génesis (con la célebre estampa de Dios tocando el dedo de Adán). En el entramado verás también retratos de profetas, sibilas y escenas de la historia de Israel.

En total hay más de 300 figuras diferentes, muchas de las cuales presentan efectos en dos dimensiones ya que se aprovecha la arquitectura de la propia sala en lo que constituye una obra de pericia artística sin igual. La ejecución de la obra duró 4 años.

Detalle de la Capilla Sixtina


Vamos con la descripción de la sala:

La escena del Juicio Final

Hay muchas posibilidades de que al entrar en la Capilla Sixtina tus ojos se dirijan en primer lugar a la poderosa composición del Juicio Final. Este fresco fue pintado por Miguel Angel entre 1536 y 1541 y tiene como punto central la figura de Cristo en el momento justo precedente a la emisión del juicio final. 

En un gesto de llamada a la calma y a la atención, Cristo parece detener el movimiento de caos que le rodea. 

Arriba, en los lunetos, grupos de ángeles sostienen los símbolos de la pasión, a la izquierda la cruz, la corona de espinas y los clavos, y a la derecha la columna donde fue latigado. junto con otros objetos como la esponja de vinagre.

Junto a Cristo aparece una Virgen María resignada a la espera de la decisión. Los santos y elegidos rodean a las figuras centrales y esperan también el veredito. Hay caras familiares, se ve a San pedro con dos llaves, San Lorenzo con la parrilla, San Bartolomé sosteniendo su piel (se considera autoretrato de Miguel Angel), Santa Catalina de Alejandría con una rueda dentada, o San Sebastian sosteniendo las flechas, todos símbolos de sus martirios.

Abajo centrados, los ángeles del Apocalipsis despertando a los muertos con sus trompetas. A su izquierda, los justos resucitan y suben al cielo, mientras a la derecha, ángeles y demonios luchan por las almas condenadas. 

Más abajo, Caronte embarca a los condenados rumbo al juez infernal Minos, cuyo cuerpo aparece rodeado por una serpiente, en lo que parece ser una referencia al infierno de Dante. 

Como es sabido, esta escena causó gran impacto también por los desnudos. En 1564, en el Concilio de Trento se decidió cubrir pudorosamente algunas figuras, una trabajo que fue encargado al artista Daniele da Volterra, que con el trabajo de pintado de «bragas» fue apodado «il braghettone». Esta labor no terminó con Volterra, por desgracia, la obra fue intervenida en siglos posteriores por motivos de moralidad. 

La escena del Juicio Final

La escena del Juicio Final


El Techo de la capilla

Otro de los puntos clave de la Capilla Sixtina son los frescos del techo. El Papa Julio II tomó la iniciativa de reformar esta parte de la capilla por una serie de daños estructurales que habían dañado las pinturas existentes. Miguel Angel, fue el artista elegido para decorar esta zona, en un proyecto que en principio fue bastante modesto y provocó que Miguel Angel ofreciera un encargo mayor, que iría de la mano de los teólogos de la corte papal y que concluiría en 1512.

Así nació lo que hoy vemos, una maravilla que aprovecha la estructura arquitectónica del techo para crear un relato religioso que se ordena mediante 9 grandes escenas centrales con episodios del génesis y la decoración de pechinas y lunetos con profetas y sibilas sentados en sus tronos, para terminar en las cuatro esquinas con escenas de la milagrosa salvación del pueblo de Israel. 

El punto central es la mítica escena de la Creación de Adán, donde Dios toca con su dedo al del primer hombre, en una estampa que todos hemos visto mil veces antes y que tal vez sea la cumbre artística de la expresión espiritual de la humanidad. 

El techo de la Capilla

El techo de la Capilla


La pared este

Esta pared queda muy relegada al segundo plano por la fuerza de otras zonas de la capilla, pero tiene interés y debemos hablar de ella. Es la opuesta al Juicio Final. Las dos pinturas principales son la Resurrección de Cristo y la Discusión sobre el Cuerpo de Moisés, inicialmente obras de Ghirlandaio y Signorelli, pero que fueron perdidas en un accidente arquitectónico de esa pared en 1522 y rehechas por Hendrik van den Broeck y Matteo da Lecce.

Sobre estas pinturas hay escenas de la vida de Moisés y retratos de Papas. En la parte inferior, pinturas de trampantojos con falsas cortinas. 

Pared este

Pared este


Decoración de los laterales

La pared sur está decorada con pasajes de la vida de Moisés, pintados entre 1481 y 1482.

Empezando desde el altar veremos:

«Moisés dejando Egipto» de Perugino
«Las Pruebas de Moisés»,  de Sandro Botticelli 
«El cruce del Mar Rojo» de Cosimo Rosselli, Domenico Ghirlandaio y Biagio di Antonio Tucci
«El descenso del Monte Sinaí» de Rosselli.
«El castigo a los rebeldes» de Botticelli
«La Muerte de Moisés» de  Luca Signorelli 

Moisés cruzando el Mar Rojo

Moisés cruzando el Mar Rojo

La pared norte está decorada con frescos de la vida de Jesús

«El bautizo» de Pietro Perugino
«Las Tentaciones de Cristo» de Botticelli
«La Vocación de los Apóstoles» de Ghirlandaio
«El Sermón de la Montaña» de Rosselli
«La entrega de las llaves» de Perugino
«La Última Cena» de Rosselli

El Bautizo de Cristo

El Bautizo de Cristo


Consejos para la visita

– Hay quien se siente decepcionado por el tamaño de la sala y la iluminación justa, que se mantiene así para evitar el deterioro de la obra. La buena noticia es que recientemente (octubre de 2014) se ha mejorado el sistema de iluminación, dando más esplendor a la obra y mejorando la experiencia del visitante.

– El enorme interés que despiertan los frescos y su elevado número de visitantes son una preocupación constante de los gestores del Museo. Hay quien defiende incluso la necesidad de cerrarla al público. Desconocemos si esta opción es posible a medio plazo. Por si acaso no demores tu visita.

– Muchos visitantes se sienten molestos cuando en hora punta los vigilantes les obligan a no detenerse y no pueden disfrutar con tranquilidad de la obra.
Es un problema real que ocurre en días de gran afluencia y suponemos que es la mejor opción que desde la organización se ha encontrado para poder garantizar la seguridad de todos.
De todas formas no siempre es así. En días u horas de menor afluencia no hay límite en el tiempo de visita.

– Hay un acceso directo que comunica la Capilla Sixtina con la Basílica de San Pedro pero está previsto solo para visitas guiadas de grupos.
Si visitas el Museo de forma individual no puedes salir por ahí, a no ser que intentes colarte…

– Si la visita a la Capilla Sixtina es algo completamente imprescindible para tí revisa bien los horarios y las fechas en que está abierta. Puede haber días en que permanezca cerrada por alguna razón especial aunque el resto del museo esté abierto.

– Dentro de la Capilla Sixtina no está permitido hacer fotos de ningún tipo.

Otra vista de la Capilla Sixtina

Otra vista de la Capilla Sixtina


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Acceso en horario especial

Reserve el ticket de entrada y disfrute de una experiencia exclusiva en los Museos Vaticanos al ver la Capilla Sixtina temprano en la mañana sin multitudes. Una oportunidad de ver esta maravillosa sala con menos público. Luego, podrás seguir disfrutando a tu aire de los Museos.

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Visitas guiadas y accesos especiales a la Capilla Sixtina! Acceso a la Capilla Sixtina. Reserva tu visita guiada para ver los maravillosos frescos de Miguel Angel. Al completar la reserva, recibirás un bono en tu email con todos los detalles (punto de recogida, datos de contacto del operador local, etc).


Lo que no te puedes perder

La Capilla Sixtina es seguramente la atracción artística más aclamada de los Museos Vaticanos. A menudo, la afluencia de público hace que la visita sea algo apresurada y que no se pueda disfrutar de todos los detalles que contienen tan magníficos frescos. Si ese es el caso te recomendamos los lugares en los que te tienes que fijar:

El fresco del Juicio Final del Altar: pintado en 1535, en pleno altar principal y representando escenas del Juicio Final. Mira la escena central de Cristo , rodeado de personajes desnudos entre los cuales están Apóstoles y Santos, con división entre benditos y pecadores. Fíjate en San Bartolomé, de rodillas en una nube, cuyo rostro es el de Miguel Angel.

Detalle del Juicio Final

Detalle del Juicio Final

La Creación de Adán, en la zona central del techo. Célebre imagen de Dios tocando el dedo de Adán en su creación. Dios parece envuelto en una forma que recuerda a un cerebro humano. 

Los frescos de la pared sur, con escenas de la vida de Moisés, con obras de Boticelli y Perugino entre otros.

Los frescos de la pared norte, con pasajes de la vida de Jesús.

Creación de Adán

Creación de Adán


¿Qué otros pintores decoraron la Capilla Sixtina además de Miguel Angel?

Los frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Angel como los de la Creación o el Juicio Final son sin duda los más buscados por los ojos de los visitantes. La obra de este genio absorbe gran parte del interés de esta maravillosa sala donde son elegidos los Papas. Pero la Capilla Sixtina alberga también pinturas de otros genios del arte que dejaron sus obras maestras sobre las paredes o techos de la sala. Unas creaciones que no deberías pasar por alto y que sin duda completarán tu experiencia de visita.

La mayoría provienen del encargo del Papa Sixto IV que reunió a los mejores artistas de su época y les encargó todo un cuerpo iconográfico en el que exigió conservar una imagen común y unificada de las representaciones.

Botticelli

Busca por ejemplo Las pruebas de Moisés o Tentaciones de Moisés, un fresco realizado por el pintor renacentista italiano Sandro Botticelli en 1482. Se encuentra en la pared izquierda de la Capilla, junto a otras dos escenas del mismo autor: Castigo de los rebeldes y La tentación de Cristo.

Tentaciones de Cristo

Tentaciones de Cristo

Cosimo Rosselli

Busca en la pared norte su interpretación de La Última Cena así como las escenas de la Entrega de las Tablas de la Ley y El Sermón de la montaña.

Última Cena

Última Cena

Pietro Perugino

De su intervención se conservan Retratos de papas, Viaje de Moisés a Egipto y circuncisión del hijo Eliezer (a menudo atribuida a Luca Signorelli), el Bautismo de Cristo (la única obra firmada de toda la capilla) y, en 1481-82, la celebérrima Entrega de las llaves a San Pedro, posiblemente la obra más conocida del Perugino y una de las obras maestras de la pared norte de la Sixtina.

Entrega de Llaves

Entrega de Llaves

Ghirlandaio

Magnífico fresco sobre “La llamada a los primeros apóstoles”, considerada una de sus obras maestras, con especial interés por su paisaje, tal vez el mejor de la Capilla.

Llamada de los Apóstoles

Llamada de los Apóstoles


Vídeo 360º

Muévete con el puntero del ratón. 

 


¿Por qué no se puede hacer fotos en la Capilla Sixtina?

Es una mezcla de razones. En primer lugar las lógicas de conservación y para evitar el efecto negativo de miles de flash. Las ráfagas de luz de los flashes causan que ciertos pigmentos se rompan y pierdan su vibración y color. Sería el efecto de decoloración que provoca el sol tras mucho tiempo de exposición. Este desgaste provocado por millones de flashes es lo que se quiere evitar.

El hecho de que no se permitan ni siquiera fotos sin flash obedece a evitar flashazos accidentales pero también proviene de una prohibición originada en los años 80 por los derechos de uso exclusivo de las imágenes de la Capilla Sixtina que consiguió la TV nacionald de Japón tras ganar el concurso de financiación de los trabajos de restauración de la Capilla llevados a cabo en los 80 y 90. Pese a que esos derechos ya no están vigentes, se mantuvo la prohibición de fotografía. Un hecho que incomoda la visita por las habituales reprimendas de los vigilantes de seguridad.

No está mal que durante unos minutos guardes tu cámara o tu móvil y dejes que sean tus retinas quienes disfruten de esta maravillosa obra de arte

No se pueden tomar fotos

No se pueden tomar fotos


Enlaces

La entrada de wikipedia

La visión en 3D de la web oficial del Vaticano


 

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